Por Roberto Tapia

Boca Juniors le empató de manera agónica el partido a Rosario Central en el estadio Gigante de Arroyito. Gracias a un buen centro y dos buenos cabezazos en el área, Nicolás Figal marcó el 2-2 en la última jugada del partido, válido por la fecha 13 de la Liga Profesional de Fútbol Argentino. Resulta que Jorge Almirón tuvo mucha más influencia de lo que se creía.
En primera instancia, está la parte previa al partido contra los de Miguel Russo. Sabiendo que tenía que cortar con la racha de tres derrotas consecutivas en la LPF, el DT de 51 años decidió mandar toda ‘la carne al asador’ y no guardar a ninguno de los titulares. Además, claro, le servía para seguir afianzando un equipo (casi el mismo que le ganó a Deportivo Pereira en la Libertadores).
Otro de los puntos importantes de Almirón fue la rapidez para realizar los cambios, entendiendo los puntos flojos de Boca. En primer lugar sacó en el entretiempo a los amonestados Valentín Barco y Nicolás Valentini. Luego, rápidamente reemplazó a Miguel Merentiel y a Óscar Romero. Por último, quitó a Alan Varela. Los ingresados Agustín Sández y Luis Vázquez serían muy importantes.
Más allá de eso, otra de las cosas importantes que hizo el entrenador fue contagiar a sus jugadores. Con una acción de reclamo al árbitro Ariel Penel, contagió una actitud de ser más aguerrido, de estar presente en todas, de ir para adelante. Si bien su fervor le costó la roja, pareció contagiar al plantel.
Justamente por haber sido expulsado durante el partido, Almirón no pudo dar la conferencia de prensa habitual (al igual que Miguel Russo, que también vio la roja). En lugar del entrenador de Boca, finalmente quien dio la conferencia fue su ayudante de campo, Maxi Velázquez.

29/02/2024

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